sábado, 5 de mayo de 2007

Carta a un amigo deprimido


CARTA A UN AMIGO DEPRIMIDO

No vengas hoy con depresiones que no estoy para escuchar las locuras de tu estúpido corazón adolescente. Si tan solo pudiera meter mi mano en tu alma y sacudirte para que te dieras cuenta de todo lo que te rodea. Yo se que a veces es difícil poder apreciar de manera completa lo que uno tiene, concentrándose en cambio en lo que le falta. Tenes razón. No soy quien para darte consejos vacíos e hipócritas. Si hasta yo a veces me veo abrumada por esa espesa espuma de “problemas” que parece caer de la nada justo encima de nuestra cabeza. También yo a veces tomo por sentado todo lo que tengo, y hasta soy una malagradecida. Pero dejame de vez en cuando ofrecerte mi mano. Porque se que tengo la capacidad de sacarte del pozo. Y si vos tan solo eso entendieras, tal vez vos también podrías ayudarme a salirme del mío. Pero no. Te negas constantemente a sacarte esos lentes oscuros con los que miras el mundo, y no hay nada ni nadie que pueda convencerte de lo contrario. Vos siempre el mismo, y yo también. Persiguiéndote como un estúpido conejo y gritándote desde atrás : “No estás solo, ¡Tarado!” Si tan solo eso comprendieras, harías tu vida y la mía mucho más fácil. Pero seguís corriendo como un lunático, por ese camino de pérdidas y amores fallidos que tanto te gusta recorrer solo para sentir lastima por vos mismo y pensar que sos un fracasado. Y no te das cuenta que del otro lado espero yo (tu amiga) con paciencia que frenes. Que te detengas y te decidas de una vez por todas a ser feliz.
Conmigo.